| La problemática de resistencias en África y en la diáspora |
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La larga saga del pueblo africano y de su diáspora es una serie de experiencias muy traumáticas, tanto unas como otras, y ningún otro pueblo ha conocido nada parecido en el mundo. Después de siglos de una trata de negros atroz, que ha vaciado el continente de lo esencial de sus fuerzas vivas, arruinado, fuertemente, su economía, desorganizado sus reinos, dislocado sus imperios e instalado una cultura de violencia, de rapiñas, de desestructuración y de conflictos constantes, África y su diáspora han conocido la colonización, golpes de estado neocoloniales y tensiones tribales, étnicas, políticas, sociales y religiosas, el apartheid y la dominación económica permanente. Si el pueblo africano no ha zozobrado, es porque dispone de una capacidad de resistencia, de una fuerza de abnegación, de valentía inoxidable, de una tenacidad y de una voluntad de supervivencia fuera de lo común. Esta capacidad de resistencia, habiéndose forjado en la época de los imperios precoloniales, ha continuado durante la trata de los negros, durante la colonización, durante la lucha por la independencia y durante el régimen del apartheid. Desde el acceso de los Estados africanos y de los de la diáspora a la soberanía internacional, el combate de las poblaciones, para la dignidad, la justicia, la libertad, la democracia, de los derechos humanos, la paz, le seguridad y el bienestar material y moral no ha conocido ningún descanso. Lástima que unos historiadores, a pesar de sus inmensas cualidades, hablen, equivocadamente, «del África pacificada» o bien «de una conquista de África», nociones excesivas, que encuentran, sin embargo, hasta en los programas oficiales enseñados en nuestras escuelas y en nuestras universidades. A decir verdad, para el que va al fondo del asunto, África y su diáspora no han sido jamás verdaderamente conquistadas y sus poblaciones no han sido pacificadas jamás, exceptuando unos islotes dispersos aquí y allá. Sus combates continúan, todavía, hoy en día, bajo varias formas, expresándose en los diferentes dominios de la actividad existencial, en el seno de cada uno de los estados. Esta imagen de un pueblo heroico, de un pueblo en pie, que, nunca, ha bajado los brazos, que nunca jamas, se ha arrodillado, constituye, sin duda, el apoyo más seguro, para concienciar a las generaciones actuales y futuras y para liberar, definitivamente, el hombre africano del miedo y de la falta de confianza en sí y forjar su personalidad. Un Coloquio Internacional consagrado a África y a su diáspora sobre esta temática, dará la ocasión a los investigadores, de identificar todas las formas de resistencia, de establecer la tipología, de estudiarlas, con precisión, para sacar de ello motivos de orgullo, razones del rearme moral y de lecciones para el porvenir. Esta capacidad de resistencia de los pueblos africanos será ofrecida como ejemplo al resto de la humanidad, como uno de los modelos más elevados de dignidad, de orgullo, de sentido del honor, de patriotismo y de victoria sobre el sufrimiento y las fuerzas de opresión, de dominación y de falsificación histórica, que han difundido y mantenido, desde hace siglos, la imagen, totalmente falsa, de un hombre negro dominado, consentidor, sometido, incapaz de plantar cara a sus opresores o de elevarse a la altura de las nobles ambiciones, a las que su pueblo aspira. |






