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África ha perdido a su hijo: Michael Jackson
leChauveEnPortraitAvecLeSparadrapArtista del Milenio en los World Music Awards en 2000, verdadero icono de los afroamericanos, con más premios que ningún otro artista en el mundo, “el rey del pop" desapareció repentinamente el 25 de junio de 2009, dejando tras de sí varios interrogantes sobre la verdad de su excéntrico estilo de vida. Entre su genio artístico y las acusaciones que empañaron su imagen, ¿Es posible que Michael Jackson simplemente fuese un artista incomprendido de su tiempo? Algunos momentos de la historia de una estrella que se ha caído…
© Dave Hogan/Hulton Archive/Getty Images

Nacido en 1958 en los Estados Unidos, Michael Jackson estaba, de algún modo, predestinado a convertirse en una estrella internacional: desde los comienzos de su carrera profesional a la edad de once años en los Jackson Five, alcanzó la gloria con cinco álbumes de estudio, destrozando cada uno de ellos el ranking mundial: Off the Wall (1979), Thriller (1982), Bad (1987), Dangerous (1991) et HIStory (1995).

A pesar de una vida privada que provocó numerosos escándalos y sus operaciones de cirugía estética que le valieron el título de Negro 'blanqueado' de nariz extraña, según Wil Haygood, "la América negra se negaba a abandonarlo, como si supiera la pena que se adueñaría de tantos niños cantantes, ya fueses blancos o negros".

Michael tampoco abandonó a la comunidad negra, tal como muestra su famosa canción titulada "We are the world". En esta canción, Michael decía: “Y en verdad, sabes que el amor es todo lo que necesitamos”…

Gracias a su gira por África, durante la cual ofrece numerosos conciertos, se recaudaron cientos de millones de dólares para las víctimas de la hambruna en África. En 2004, tras su visita a Washington para movilizar a la comunidad internacional y a los legisladores americanos en la lucha contra el SIDA en África, Michael recibió una distinción de la asociación de esposas de los embajadores africanos acreditados en Washington.

Hoy, el mundo entero llora por el rey del pop. Un siglo llega a su fin y toda una generación desaparece con su muerte. Un niño que era demasiado adulto respecto a sus compañeros y un adulto que fue demasiado niño durante el resto de su vida. Un hombre blanco y negro que unió distintas razas no sólo por su música, sino también por el color de su piel.

Medio siglo fue suficiente para que se grabara su nombre no sólo en el Paseo de la Fama, sino también en la historia de la humanidad. Mientras Paris Match le rendía homenaje calificándole de "monstruo sagrado", las palabras del nigeriano Steve Ayorinde expresan la importancia de Michael para África: "La popularidad de Jackson no tenía parangón. Era el primer icono mundial y era uno de los nuestros. Un negro, un africano. En cualquier caso, es como lo que se percibe en África. Incluso le dimos un nombre nigeriano "Mukaila Jamiu" para reforzar este sentimiento de pertenencia”.

Michael Jackson creía que "todo el mundo debía hacer lo que le dicta su corazón”. Él mismo hizo lo que le dictó su corazón. Entre Neverland y su legendario "moon walk", entre sueño y realidad, entre genio artístico y profunda tristeza de una infancia perdida, ¿es posible que no le hayamos comprendido?